domingo, 14 de agosto de 2016

NO JUZGUÉIS Y NO SERÉIS JUZGADOS.

«Mi marido no fue un irresponsable, sólo quiso ayudar a unos bañistas»

Fuente.: Diario Sur.

La viuda del hombre de 40 años fallecido hace una semana en la playa de La Carihuela explica que se lanzó al agua tras advertir que tres personas no podían llegar a la orilla.

«Niña, toma la camiseta, que me voy a meter porque no salen del agua». Estas fueron las últimas palabras que Susana escuchó de su marido José Antonio, fallecido hace una semana en la playa de La Carihuela. El matrimonio había viajado en autobús desde Algarinejo hasta Torremolinos junto a su hijo de trece años y otras cincuenta personas, en su mayoría familias y grupos de amigos de una peña de este municipio granadino. Llegaron antes de las diez de la mañana, cuando las banderas rojas aún no habían sido colocadas por el servicio de socorrismo, que comienza a funcionar a las once. Tras un rato en la orilla, José Antonio advirtió que tres bañistas tenían dificultades para salir del agua. «Me dio la camiseta y se lanzó sin pensarlo. Mi marido no se metió en el mar por irresponsable, sino para ayudar a tres personas», narra Susana.

LAS FRASES

Me dijo: ‘Niña, toma la camiseta, que me voy a meter porque no salen del agua’. Y se lanzó a ayudar a tres personas»

«Vimos que dio varias brazadas y que se paró después de que le pegaran dos olas. Pensé que estaba esperando a que se calmara el oleaje»

«Siempre estaré agradecida a los surfistas, la enfermera, los policías y los socorristas. Se dejaron la piel»

«Los surfistas no pararon de reanimarlo durante 40 minutos. Se llegaron a turnar. Son unos benditos»

José Antonio llegó hasta los bañistas y se puso en forma de media luna hasta que hicieron pie y estuvieron a salvo, pero una ola lo hizo retroceder. «Vimos que dio varias brazadas y, después de que le pegara otra ola, paró. Se quedó mirándonos pero no levantó los brazos ni pidió socorro, así que pensé que estaba descansando para no agotarse e intentar salir cuando el oleaje se calmara. Pasaron unos segundos y empezamos a chillar», recuerda Susana. Tres surfistas escucharon los gritos y nadaron hacia el cuerpo. «Intentamos llegar lo más rápido posible. No estaba ni cerca de la orilla ni muy adentro, pero era complicado alcanzar la arena porque había muchas olas. Fue duro. No es la primera vez que ayudamos a alguien en el agua, pero no estamos acostumbrados a que salga mal», afirmaron a SUR los surfistas.


Reanimación

Ya en la orilla, con la ayuda de una enfermera y de otro bañista, los surfistas empezaron a practicarle la reanimación cardiopulmonar tras comprobar que no tenía pulso. También los socorristas, que llegaron quince minutos antes de que comenzara su turno, colaboraron en las labores de auxilio. «Le inyectaron algo (adrenalina) y trajeron un desfibrilador. La enfermera empezó a decir ‘Vamos, que lo tenemos, que está a treinta’. Yo suponía que era el corazón. Le pedí a la Policía Local que no me retirara, que yo no iba a interrumpir pero que por favor no me retirara», cuenta Susana.

Según los testigos, la ambulancia del 061 tardó «otros veinte minutos». Susana se dirigió al paseo marítimo para estar en el vehículo cuando el servicio médico trasladase a su marido, pero los sanitarios regresaron sin el cuerpo: «Me dijeron que estaba muerto y se fueron. Fue un momento terrible, no se lo deseo a nadie». Los socorristas acompañaron a Susana y a su hijo, en estado de shock, al puesto de salvamento, donde intentaron tranquilizarlos. «Siempre estaré agradecida a los surfistas, a la enfermera, a los socorristas y a la Policía Local. Se dejaron la piel. Los surfistas se turnaban para reanimar a mi marido. No pararon de hacerlo ni un segundo durante más de cuarenta minutos. Son unos benditos», cuenta Susana.

Los comentarios a las noticias aparecidas en varios medios de comunicación sobre el fallecimiento de José Antonio han «herido» a Susana durante esta última semana: «He querido contar la historia porque mi marido fue un héroe. No se metió en el agua por gusto. Él conocía bien el mar, pescaba y había aprendido primeros auxilios en la mili. Lo primero que nos dijo cuando llegamos a la playa fue que el mar estaba regular. Hay quien ha llegado a escribir en algún comentario que se lo merecía por haberse bañado con oleaje. Yo no voy a culpar a nadie de lo que pasó, pero mi marido no merece quedar como un irresponsable».

José Antonio tenía cuarenta años y trabajaba en una cooperativa de aceite. Su muerte, la undécima en la costa malagueña este año, ha abierto el debate sobre la posibilidad de que el servicio de socorrismo, encargado de poner las banderas que indican el estado del mar, comience antes. En la mayoría de municipios de la Costa del Sol no empieza hasta las once. El levante ha provocado numerosos días de fuerte oleaje este verano, una situación que puede complicar e incluso imposibilitar el baño. La Federación Nacional de Salvamento recuerda que introducirse en el mar bajo estas condiciones «no sólo pone en riesgo la vida de quien se baña, sino también de los socorristas y de otros bañistas que se lanzan al rescate».

Reconocimiento

Susana recuerda que su marido le advertía a menudo sobre el peligro del mar en mal estado: «Yo le tengo pánico al agua y a él le encantaba. Siempre me decía qué debía hacer en caso de que me pillara una ola, por eso no es justo que quede como un imprudente. Mi hijo está destrozado pero sabe que su padre es un héroe y queremos que se le reconozca».

Susana se puso ayer en contacto con la agente que la atendió aquella mañana, Mayte Barrabino, para agradecerle «el tacto que tuvo y lo bien que se portó con nosotros» y prevé hacer lo mismo con los surfistas que sacaron del agua a su marido e intentaron reanimarlo: «A él ya no me lo devuelve nadie, pero ojalá esto sirva para algo».