sábado, 11 de febrero de 2012

UN SUPERVIVIENTE DEL ‘GUERNICA’ ANDALUZ NARRA EL BOMBARDEO FRANQUISTA EN MÁLAGA


La ‘desbanda’ de febrero de 1937: éxodo en el Mediterráneo 
Los milicianos aparecieron por el cortijo Doña Ana de Cártama contando maravillas del sistema político de Rusia. “¿Os queréis alistar en el bando de los ricos o en el de los pobres?”. Manuel Barrionuevo, un joven agricultor de 20 años, se apuntó al segundo grupo, al de los republicanos, por “los ideales de igualdad y solidaridad”. Apenas unos meses después, entre el 6 y el 8 de febrero de 1937, huyó de Málaga por la carretera de Almería. Entre 100.000 y 150.000 personas salieron a pie, con lo puesto, de la ciudad andaluza en dirección al Levante. Protagonizaron el mayor éxodo de la Guerra Civil mientras huían, en desbanda, de las tropas franquistas y alemanas que bombardeaban sin piedad.
Setenta y cinco años después, Barrionuevo vive en una residencia del barrio malagueño de El Palo, el inicio de esa ruta de la libertad hacia el Este que para muchos se convirtió en una encerrona criminal vía aérea que finiquitó sus vidas. El médico y fotógrafo canadiense Norman Bethune, que ayudó a las víctimas, la tildó como “la más grande y terrible evacuación de una ciudad en los tiempos actuales”. A sus 94 años, Manuel explica historias de la guerra, de su guerra, mientras descansa en un sillón de orejeras y juguetea con los flecos de una manta de colorines. Hoy está de buen humor. Se ríe, observa con atención el trajín del lugar y escucha con curiosidad.
Los buques Canarias, Baleares y Almirante Cervera lanzaban bombas desde la playa. “Íbamos en marcha y uno de los muchachos que iban delante, para protegerse, se metió entre dos rocas, con tan mala suerte que el pepinazo cayó dentro de las rocas. Y el muchacho murió”. Este malagueño que trabajó el campo y en la década de los sesenta se fue a Bilbao para ganarse la vida como albañil, presume de no haber matado jamás a nadie. En aquella maldita desbanda una vez sí estuvo a punto. Una avioneta de reconocimiento volaba muy bajo y, con el mosquetón, se atrevió a disparar al enemigo; desapareció y poco después volvieron más aviones que disparaban ráfagas. Se libró por poco. SEGUIR LEYENDO

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